martes, 26 de abril de 2016

HISTORIA DE LA A-5 EN LATINA. ACTO DEBATE 26 ABRIL 18H. C.C. EL GRECO (C/ El Greco s/n)

La autovía del Suroeste o A-5, antes autovía de Extremadura, es una de las seis autovías radiales de España que históricamente nacen en el Km 0 de la Puerta del Sol, y que en la actualidad parte desde el corazón de Madrid junto al río Manzanares, en la circunvalación M-30. 



Durante más de diez kilómetros la A-5 cruza el término municipal de Madrid por zonas residenciales densamente pobladas, dividiendo el distrito de Latina. En dicho tramo mantiene las particularidades de una autovía obsoleta pues carece de pasos peatonales a nivel y de semáforos, se dan velocidades de circulación superiores a las máximas permitidas en vías urbanas, contiene carriles bus de escasas dimensiones, existen enlaces sin carriles de aceleración y desaceleración, carece de arcenes y cuenta con unas ridículas aceras valladas.

Pero la excepcionalidad de la A-5 en dicho tramo reside en el gran número de viviendas próximas a la autovía.Tal barbaridad tiene su origen en la necesidad surgida a principios de los años setenta del pasado siglo de dar continuidad a la especulativa transformación de los municipios del suroeste en “ciudades dormitorio”. Fue por entonces cuando el Estado amplió el Paseo de Extremadura variando su sección de dos a ocho carriles, quedando viviendas ya construidas en los barrios de Batán, Campamento y Aluche a escasa distancia de una autovía cuyo tráfico no cesa de incrementarse hasta superar actualmente los 150.000 vehículos diarios. 

Las medidas tomadas por el Ayuntamiento de Madrid, desde que en 2004 el tramo urbano de la A-5 le fue cedido por el Ministerio de Fomento, se centraron en actuar sobre los efectos del numeroso trafico (sustitución del pavimento, instalación de un radar fijo, restricción al tráfico de vehículos pesados y limitación de la velocidad a 70 km/hora) y nunca en su disminución por lo que los problemas ambientales y de salud aumentan día a día. 




Además, la existencia de la A-5 supone un freno al desarrollo social al limitar la comunicación peatonal entre las dos zonas del distrito, realizándose durante décadas a través de angostos pasos subterráneos que son focos de suciedad e inseguridad. 

Próximos a cumplir 50 años de la transformación de la A-5 resulta que el perjuicio ocasionado a los habitantes del distrito ha sido interiorizado por los mismos y que las reivindicaciones destinada a solucionar los problemas de ruido y contaminación en su entorno, así como la eliminación de los pasos subterráneos, no tienen actualmente la fuerza necesaria para revertir la situación.El que estemos acostumbrados a convivir con la A-5, popularmente “la pista”, nos lleva a plantear una campaña divulgativa que visibilice la situación de excepcionalidad negativa y agravio que supone el tramo de A-5 en nuestro distrito.

Se trata de un primer paso necesario para lograr un mayor empuje a la hora de solicitar su paulatina remodelación, destinada a volver a ser vía urbana, y que su desarrollo quede definitivamente desligado de la eternamente paralizada Operación Campamento.

Sustituir la actual autovía A-5 por una amplia avenida mejorará la calidad de vida, reactivará el comercio en su entorno y facilitará la creación de espacios culturales y de ocio al eliminarse el efecto barrera que provoca su presencia. El objetivo de conseguir entre todos una nueva avenida diseñada desde el urbanismo y movilidad sostenible seria a un gran avance para disfrutar de un distrito más atractivo en el que vivir, trabajar y convivir.

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